17.528 días

He abierto un excel, he puesto tres fechas, y mira, casualidad.

17.528 son los días que tenía mi padre cuando se enteró que iba a ser mi padre. 17.528 son también los días que han pasado desde esa fecha hasta el día de hoy.

Casualidad es también que hoy haya llegado a esta entrevista a David Gistau: «lo que me da miedo es morir prematuramente (…) y sobre todo morir demasiado pronto para mis hijos».

Dice también: «tengo una sensación contradictoria. Por una parte me siento muy joven y con mucho futuro por delante, y por otra a veces me doy cuenta de que tengo una edad peligrosa, avanzada…»

David Gistau en esta entrevista tenía exactamente mi edad ahora.

Hoy hace 19 años que me falta un señor al que siempre recuerdo con corbata, gabardina y gafas que se oscurecían cuando había mucha luz, y al que tanto me parezco en tantos temas. Se nos quedaron muchísimas cosas por compartir. Han pasado muchísimas cosas en estos 7.000 días que me hubiese gustado que viera.

Pero esto no puedo cambiarlo. Ni tampoco puedo hacer mucho por no morirme prematuramente, (aparte de no quererlo, claro). Lo único que puedo hacer ahora es escuchar a mi hija, que no entiende de estas cuentas, se niega a darme un abrazo y me machaca con el «mira como beben» en flauta dulce. Me hubiese gustado que lo vieras, papá. Estoy seguro de que lo estás viendo.