los gatos y los virus

En mi urbanización tenemos un problema con los gatos desde hace años.

Vivo en una urbanización con mucho espacio verde, somos 240 vecinos y hay 80 gatos, es decir, tocamos a un gato cada tres vecinos. Esto no estaría mal si no fuese porque ninguno sabemos exactamente qué gato nos toca a cada vecino.

Ojo! no es que a mí me interese saber qué gato me toca a compartir con otros dos vecinos, no, no… bastantes líos tengo ya con el riego automático de la terraza como para andar ahora viendo si tal gato o tal otro es el que se ha cagado en el parabrisas del vecino.

Durante tiempo hemos intentado que la población de gatos disminuyera. Hicimos reuniones de gatos para explicarles el caso chino de Una familia, Un hijo, pero no hacen más que tener camadas de cuatro, son unos jodidos capitalistas.

Tampoco nos podemos cargar a los pobres gatucos, porque no está bien cargarse gatucos y porque nos pueden multar, pero sobre todo porque está mal cargarse gatucos, así que hemos recurrido a una empresa que realiza un servicio de castración asistida: atrapa a los machos, los capa y nos los devuelve felizmente a la urba.

Pero aunque la empresa de control de plagas viene todas las semanas, captura los machos y los capa, la consecuencia lógica de la falta de gatos de buen ver es que las hembras ahora están en celo y como locas, maullando por los verdes prados.

un bello ejemplar gatuno

Ha pasado lo inevitable: se ha corrido la voz en el mundo gatuno y los gatos de todas las urbanizaciones vienen a la nuestra a «visitar» a nuestras gatas. Pero no sólo es una visita, sino que vienen ya con intenciones de quedarse. Con una rapidez de días, y a pesar de lo territoriales que son, los gatos castrados han ido siendo «purgados».

Pobres gatos, no querían soluciones chinas y han tenido solución a lo Stalin.

Por resumir el ciclo:

  1. Viene un gato nuevo
  2. Después de una guerra relámpago, el gato nuevo echa al gato capado que había
  3. El gato nuevo es capturado por los de control de plagas
  4. Lo capan
  5. Nos lo vuelven a traer, capado
  6. Se le acerca la gata y el gato le dice: «me duele la cabeza, minina»
  7. La gata se abre una cuenta en Tinder
  8. A los días acude a la llamada un nuevo gato que echa al gato capado

Y así estaban las cosas, con nuestra urbanización como el paraiso gatuno, que prometía verdes prados y 40 gatucas muy receptivas a todo gato que tuviese huevos, y una yihad gatuna que nos traía cientos de gatos talibanes… Pero llegó el Coronavirus, y ya sabéis:, todos en casa, los del control de plagas no vienen, y ahora el ciclo se ha parado.

Por un lado ha sido una liberacion, porque todos los días había peleas entre los gatos, las gatas maullando… bueno, la de dios.

Por otro lado, en este mes los gatos se han hecho fuertes, se meten en los garajes, se suben a los coches a tomar el sol… viven como nunca.

he dado un portazo en la puerta del garaje para despertarlo

Seguro que ahora los gatos piensan que han ganado la guerra: «estos humanos por fin se han metido en sus casas y nos dejan todo para nosotros».

Pero por lo visto, han ganado una batalla, pero no la guerra.

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Empecinado Escrito por:

Ya me gustaría a mí ser el Empecinado.

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